Muchos han escuchado tal vez esta frase que causa risas pero a la vez curiosidad con la ya famosa “Academia de la Suegra”.
Si bien nuestro cuartel cuenta con personal rentado para la realización relimpieza y mantención de este, las labores para contar con un cuartel casi prolijo resultan bastante tediosas. Es por eso que cada vez que nuestro cuartel lo necesita y nuestro Capitán lo determina, la compañÃa es citada a academia de trabajo, curiosamente una academia que nadie sabe que se va a realizar; una práctica, un análisis de trabajo, una clase teórica, etc., nadie lo sabe.
Los que si saben y deben mantener celosamente reservada la intención de esta, por lo general son oficiales, es claro que deben actuar asà ya que resulta un tanto desmotivante realizar labores de aseo y mantención al cuartel, cuando uno lo único que quiere un Primerino es capacitarse, practicar y/o responder a una emergencia. Para tal efecto y mantener una buena asistencia a la misteriosa academia, camufladamente entre los organizadores la hacen llamar, “la academia de la suegra” dicha asà por la similitud de la actitud de una nuera ante la visita de su querida suegra, que para evitar que esta se retire hablando más de la cuenta sobre su dulce hogar, dÃas antes comienza a realizar labores de orden para que asà se vea todo en perfecto orden, algo asi como prepararnos para una eventual visita.
Asà que todos ya lo sabemos; en cualquier momento seremos citados a academia y será cuado nuestro querido cuartel erguido por nuestros fundadores y honorarios que hoy nos cobija, nos solicitará cuidar de él, siendo en ese momento donde debemos devolverle la mano por ese cálido recibimiento que nos da a cada Primerino, ese que se vive en la Primera de Maipú de un cuartel enorme, donde se puede encontrar la diversión, camaraderÃa, trabajo, historia, sueño, alimentación y por sobre todo, el punto de reunión para responder a un servicio en alguna de nuestras bombas, nuestro querido cuartel al cual nunca pudieron volver en cuerpo y alma RamÃrez y Palma que dejaron sus vidas en el lugar de la emergencia con lo que a todos nosotros nos caracteriza; La Abnegación y El Sacrificio.
JFR


